La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica autoinmune que cursa con desmielinización o pérdida de la mielina del sistema nervioso central que se compone de cerebro, médula espinal y nervio óptico.

La esclerosis múltiple afecta más a las mujeres que a los hombres. Suele comenzar entre los 20 y los 40 años pero se puede observar a cualquier edad.

A nivel mundial hay más de 2,5 millones de personas diagnosticadas de Esclerosis Múltiple. En Europa se cuentan más de 500.000 y en España más de 40.000

El término esclerosis, procede del griego, significa tejido endurecido o cicatriz. Los episodios recurrentes de la enfermedad conllevan a la destrucción repetida de la mielina en muchos sitios (múltiples sitios) del sistema nervioso, por eso se denomina “Esclerosis Múltiple”

Los nervios o células nerviosas están rodeados por un material graso llamado mielina, un aislante de las fibras nerviosas que las protege y hace que aumente la velocidad de la trasmisión de la información enviada desde el cerebro al resto de nuestro organismo para que éste funcione.

También por este motivo los síntomas son diferentes y variados en las personas afectadas, si bien hay algunos que son más comunes:

  • Afectación de la vista.
  • Fatigabilidad.
  • Temblor.
  • Problemas de control urinario.
  • Dolor.
  • Problemas de memoria o concentración.

Estos síntomas pueden aparecer en lo que se denomina “brotes” y desaparecer total o parcialmente después. La enfermedad puede evolucionar de manera benigna o llegar a producir la incapacidad física moderada e incluso grave, y afecta a la persona durante toda su vida.

El diagnóstico de la enfermedad es a veces difícil ya que los síntomas no son específicos y pueden variar de un brote al siguiente.

En el caso de la Esclerosis Múltiple sabemos que existe una respuesta inflamatoria anormal y que nuestro sistema inmunitario ataca a la mielina ya que la reconoce como algo extraño, aun no siendo así. Esto es una respuesta inmunitaria aberrante, no normal.

En las recaídas se produce ese proceso inflamatorio y ataque a la mielina formando unas cicatrices. En algunas ocasiones esa mielina se recupera totalmente, pero tras repetidos procesos inflamatorios se formará una cicatriz. Estas cicatrices afectarán a la conducción de los impulsos eléctricos o trasmisión de la información que viaja a lo largo de la fibra nerviosa hasta el resto de órganos. Estos impulsos quedarán enlentecidos o distorsionados dando lugar a los síntomas de la Esclerosis Múltiple.

Los episodios pueden ocurrir en intervalos variables de tiempo. Ni hay un síntoma ni una prueba diagnóstica específica que indique la presencia de Esclerosis Múltiple.

La enfermedad tiene distinta evolución en cada persona y no sigue un curso predecible.