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Fecha de publicación: 19/05/2014

Varios años después del diagnóstico de EM es posible que la persona presente varias secuelas de los brotes y de las lesiones producidas en el sistema nervioso central a lo largo de los años. Incluso puede que las personas que inicialmente presentaban brotes entren en una fase progresiva de la enfermedad. Esto significa que los síntomas no remiten como lo hacían inicialmente en la fase remitente-recurrente sino que gradualmente van empeorando. La velocidad y el grado en el que estos síntomas progresan varían de una persona a otra y hoy en día son impredecibles.

Es importante que el tratamiento en la fase avanzada de la enfermedad se realice a través de una combinación de estrategias, elaboradas desde muchas disciplinas distintas, para mejorar el bienestar del paciente y con el fin de que prosiga con su vida cotidiana con el menor número de complicaciones.

Gestión de la enfermedad en estado avanzado:

Rehabilitación. Se trata del tratamiento más importante cuando nos encontramos en la fase avanzada de la enfermedad, especialmente cuando existen secuelas neurológicas acompañadas de una progresión de la enfermedad. El tratamiento rehabilitador consiste en una serie de ejercicios para mejorar la funcionalidad de las áreas afectadas asociadas a diferentes medidas de bienestar general como, por ejemplo, una dieta saludable, ejercicio y la gestión del posible estrés. Todo ello mejorará la salud y el bienestar del paciente.

Intervenciones psicosociales y cognitivas. En estados avanzados de la enfermedad, es posible que la persona afectada necesite algún tipo de supervisión y ayuda. La valoración de un trabajador social contribuirá a planificar estas ayudas y a tener en cuenta las posibles necesidades a largo plazo. Por otro lado, en ocasiones la EM puede afectar a la memoria o a la planificación de un día convencional, lo que puede afectar a la autonomía de las personas con EM. Para mejorar este aspecto, es importante iniciar unas pautas para educar, asesorar y aprender nuevas estrategias para promover lo que se conoce como “planificación efectiva”. El objetivo de todas estas ayudas es solucionar los diferentes problemas y fomentar la autonomía personal de la persona con EM.

Tratamiento farmacológico. En las fases más avanzadas de la enfermedad, los llamados tratamientos modificadores de la enfermedad (interferones, acetato de glatirámero, natalizumab, fingolimod) no resultan tan efectivos. Los tratamientos sintomáticos, aunque se pueden utilizar en diferentes momentos de la enfermedad, cobran una especial importancia en la fase avanzada pues pueden mejorar muchos de los síntomas que pueden afectar a la calidad de vida de las personas con EM. El médico o neurólogo ayudará al paciente a tratar estos síntomas y a escoger el tratamiento que mejor se adapte a su situación particular.